Noviembre 2007 Archives

VÉRTIGO

| 2 han pasado por aquí

Sólo de mirar para arriba y verlos, ahí en lo más alto de la grúa; por lo menos a 25 metros del suelo... daba vértigo. Eso sí, estaban atados y bien atados:

grua.jpg

INSÓLITA IMAGEN

| Nadie ha dicho nada todavía

dsc07765.JPG

Hay que ver lo que hace la moda de las "performances"...

INTERIOR

| Nadie ha dicho nada todavía

interior.jpg

EL INVENTO DEL «GMAIL»

| Nadie ha dicho nada todavía

Cuando empecé a oir algo de las cuentas GMail, la verdad es que no sabía ni lo que era. Bien; unas cuentas de correo con una capacidad de almacenamiento enooooorme; y -además- gratuitas... ¡qué chollo!

Por si fuera poco, TODO el mundo quería tener una. Claro; si todo el mundo quiere, yo también quiero, ¡faltaría más! Pues yo no voy a ser menos y tal y cual.

Pero no era tan sencillo, porque a diferencia de otros sitios de correo gratuito, aquí necesitas que un adepto te «invite» a entrar en el grupo. Así que me puse a la caza y captura de una invitación. La conseguí, y ya por fin tuve mi cuenta GMail correspondiente. Tal que vas entrando, ya te dan la facultad de invitar a otros diez elegidos del destino para que puedan abrir sus cuentas gmail, y entonces se las envías a tus amigos más especiales. Según las vas agotando, se generan espontáneamente otras 10, 20, etc. invitaciones. Cuando ya no me quedaban direcciones de la libreta del outlook sin enviar, hice lo que supongo hace todo el mundo: invitarme a mi misma para tener más cuentas de correo: carmen-gmail, micasa-gmail, familia-gmail, etc-gmail... Después me abrí unos cuantos correos más para ir de incógnito por la vida, tales como yonoestoyaqui-gmail.com; noveonada-gmail.com, o pasandodetodo-gmail.com. Un horror; sólo para controlarlas me volvía loca.
Vale, y ahora, ¿qué? Porque ahí se siguen generando invitaciones y más invitaciones, que ahora rondan las cien, y miedo me da que algún día el gmail explote por sobresaturación de algo. Vamos, como una sobredosis mismamente.

Hoy me ha llegado un mensaje de alguien a quien no conozco que me pide encarecidamente una invitación. Ni que decir tiene que se la he enviado (no una, sino dos), a ver si hago sitio. Y si alguno de mis amables lectores (que algunos hay) quiere una invitación (o dos, o tres...) que la pida sin más tardanza, a ver si algún día consigo agotar todas las que tengo.

DICCIONARIO BÁSICO DE EUSKERA

| Nadie ha dicho nada todavía

Es un idioma que nos resulta complicado, principalmente por su estructura. No tiene nada que ver con el español, y creo que es por eso por lo que nos cuesta tanto.
Pero si queréis saber esas cositas básicas como "¿Me sirve un vino?" "Quiero tres pintxos de bacalao" o "¿Cuanto cuesta el menú?"... ( jeje quiero decir para desenvolverse gastronómicamente por la Parte Vieja de Donostia, por poner un ejemplo), aquí tenéis la solución para ello.
Ánimo y a estudiar...

No se si alguien se acordará, porque el tiempo pasa a toda velocidad y de eso hace mucho, pero dice la leyenda que Mario Conde, de pequeñito, quería ser Presidente de Banesto. Pues ya sabéis, amiguitos, no hay más que proponérselo. Que hasta ahí llegó Mario, aunque luego el cuento no haya tenido un final muy feliz. Claro que para mí quisiera la ruina de este señor. Pero, bueno, esa es otra historia.

Y pensandolo bien, yo prefiero ser Presidenta de la SGAE, que tienen mucho menos riesgo, menos quebraderos de cabeza (única norma: cobrar por todo, a todos y si es posible, DOS VECES), se forran a tope y encima salen en la tele.

Como no tengo tanto conocimiento como para detallar toda la actuación, mejor os pasáis por aquí, que tiene un post completito dedicado al asunto.

¡Ay!, lo que me gustan a mí las historias de forajidos...

LO QUE ES LA FALTA DE EDUCACIÓN

| Nadie ha dicho nada todavía

No voy a ponerme en plan abuelo cebolleta, a contar batallitas, y que si en mis tiempos, tal... o que si en mis tiempos, cual..., pero la verdad es que pasar por las zonas en que se juntan los jóvenes adolescentes (en este caso, junto a la playa de la Zurriola, en Donostia) da bastante pena, cuando no, directamente, asquito. Véase: