Noviembre 2005 Archives

LOS ANUNCIOS DE LA TELE...¡QUÉ CRUZ!

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Ultimamente me tienen hasta el gorro... y menos mal que no veo demasiado la televisión, pero es que los anuncios que nos atacan en esta temporada son de pena. Y mira que soy fan de la buena publicidad, que tiene que decir lo máximo con una duración increiblemente corta. ¿Hábéis visto el de SONY con las miles de pelotitas de colores? Es precioso. Vamos, que es mejor ver anuncios, y a ratitos interrumpirlos con la película.

A lo que iba: el terminator que se carga la pared de su casa para comprarse otro coche... no tengo palabras. El erizo de no se qué seguro es autenticamente insoportable. Un coche que se queda más pequeño que un miniperro que no se de dónde sale. Estamos en un país con un altísimo índice de automedicación y no hacen más que anunciar fármacos diversos.

Claro que pocas cosas pueden superar a la visión de una loca que se lanza de espaldas al suelo para envolverse en unos quince metros de tela y salir tan fresca y tan finita, con un vestido como un guante. Y como remate, los ferrerorocher de la preysler, que cada invitado que pasa se coge uno y... ¡tacháaaaaaan!... ni que el camarero fuera Tamariz; en la siguiente escena vuelve a estar la pirámide doradita, completita, perfectita....

MUSEO MNCARS

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Estuve la semana pasada en Madrid, y aproveché para ir a ver la mega-ampliación del susodicho.


Pues bien, como era el día de la Almudena, fiesta en Madrid, el Museo estaba cerrado. Y como no podía volver otro día, me tuve que conformar con verlo por fuera, y entrar en la cafetería, que esa sí que estaba abierta (el negocio es el negocio) y es espectacular. Enorme, techos altísimos, diseño high tech de ese que está tan de moda. Todo en negro y rojo con toques blancos. Y no se por qué, pero me hizo pensar en un transatlántico de los años treinta Hasta los baños son preciosos (vean, vean) con las paredes paneladas en cinc.

La unión entre ambos edificios se ha resuelto con un techo con aberturas que también está muy bien.
O sea, moderno a más no poder, y con lo mejor de lo mejor. Por eso lo que más me llamó la atención del edificio no fue ni la decoración, ni el colorido, ni que la cafetería la gestione Sergi Arola; no, nooooo, lo mejor era el super sistema que tienen para cerrar las puertas. Alta tecnología de seguridad que para sí quisieran la CIA, el MI5 y el CESID... (creo que la instalación la han hecho Mortadelo y Filemón):

Añado: dos años después, he vuelto a pasar por allí y el cierre sigue siendo el mismo.. :-(

GIPUZKOA PROFUNDA

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O sea, la Gipuzkoa del interior.

Ayer hice una pequeña excursión por la zona del Goierri, donde hay pueblos preciosos y vistas apabullantes. Precisamente desde Zerain se ve esto:
Y como eso de viajar da mucha cultura, pues resulta que el abuelo de Goya era precisamente de ese pueblo: Zerain
y si alguna vez pasáis por aquí y tenéis tiempo, vale la pena visitarlo. Total, en esta provincia tan chiquita, los puntos más alejados están a escasos cien kilómetros. Y también se pueden ver cosas como ésta.

JUAN MANUEL SERRAT (2)

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Estupendo. Está estupendo.

Cualquiera diría que ha tenido que bregar con una grave enfermedad, porque lo que es la fachada la tiene de lo más aparente. Nos (me) ha deleitado con una buena dosis de nostalgia (Penélope, Romance de Curro El Palmo, La Noche de San Juan, Mediterráneo -por supuesto-, Cantares...) y algunas otras más recientes.

Todo el público incondicionalmente a favor desde antes del comienzo del concierto, y aplaudiendo a tope después de cada canción.

A pesar de la ligera tortículis por razón de mi asiento, ha sido genial tener al cantante a unos escasos 15 metros, que cada vez que se giraba, me miraba... jejeje, bueno, de ilusión también se vive.

Resumiendo: «Serrat Íntimo». Un precioso concierto y eso: íntimo. Y como no ponía nada de no sacar fotos, pues tengo unas cuantas. Y para muestra, la que pongo aquí mismo. ¿Está o no estupendo?

JUAN MANUEL SERRAT EN DONOSTIA

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Y yo voy a ir... de pura chiripa. Que casi se me pasa -así soy yo de tonta- y me quedo sin entradas. Pero al fin, gracias a la internés he comprado la ÚLTIMA que quedaba. Esa que se vé ahí en la esquinita, Fila 1 butaca 25. No tenía más opción que comprarla, evidentemente, y espero que no me dé una tortículis aguda; y al fin de cuentas oir, lo que se dice oir, ya oiré.